Colegio San José 90 años

 

 

La vida de las personas y de las instituciones está marcada por momentos claves, hitos, que marcan su historia y que dan origen a la cristalización de grandes sueños y proyectos a nivel personal y/o institucional. Uno de esos momentos fue el ocurrido Francia un 2 de enero de 1817, hace ya 201 años, cuando se funda la Comunidad Marista, una obra inspirada por Dios en Marcelino Champagnat y que desde sus inicios creció y se nutrió del incansable trabajo de su fundador; de su carisma; de su creativa pedagogía y de su perseverante y filial confianza en Jesús y en María.

 

Hoy, ese sueño hecho realidad sigue vigente gracias al trabajo incansable de tantos Hermanos Maristas, que fieles a los principios heredados de su fundador recorrieron el mundo entero plantando las mejores semillas que hoy dan abundantes frutos y como parte de esta historia de presencia marista en el mundo un 6 de febrero de 1928 el Hermano, Julio José, en compañía de otros hermanos funda el Colegio San José en la ciudad de Armenia. La institución alcanza solidez con el correr de los años y con el compromiso constante de la comunidad que la vio nacer y crecer. Es aquí donde esta comunidad hace suyas, de modo cabal y explícito, las características esenciales de su ser y su lema inconfundible: “Formar Buenos Cristianos y Buenos Ciudadanos” como lo quería San Marcelino Champagnat, hoy al cumplir los 90 años de labor interrumpida recordamos no sólo sus enseñanzas, si no lo que sigue siendo en cada uno de nosotros y en las miles de personas que llevan su misión adelante, pues son muchos los hermanos, laicos, estudiantes y padres de familia que nos sentimos orgullosos de pertenecer a la gran familia marista y estamos comprometidos a caminar hacia un nuevo comienzo llenos de confianza, fe y esperanza en Dios, conscientes de que tenemos que afrontar nuevos retos y desafíos para seguir haciendo realidad lo que él soñó.  

 

Cicerón una vez dijo: «La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, es la madre de todas las demás». Es por eso que hoy es un día propicio para agradecer, agradecer a quienes nos han precedido en la misión, gracias a quienes se han entusiasmado convirtiendo el sueño de Marcelino en un sueño propio, gracias a quienes han compartido con nosotros el carisma de Champagnat, gracias a los Hermanos Maristas y en especial a los hermanos: Julio José, Buenaventura, Jaime Norberto, Bautista, Ramón Celestino, Luis Enrique, Antonio Máximo, Ignacio Mario, Ángel María, Alfonso, Marco Aurelio, Rafael, Fabio, Raúl, Julio Enrique, Hernando, Geovanni, Ismar y Julián; gracias también a los profesores Álvaro Antonio Molina y Raúl Tobón que desde la rectoría del colegio hicieron posible la consolidación de esta obra y vivieron a plenitud su vocación y misión de servicio que hizo realidad el sueño de formar “buenos cristianos y buenos  ciudadanos” como lo quería nuestro fundador en tierras Quindianas. Ellos han dejado su impronta y una huella indeleble en el corazón de miles de padres de familia, estudiantes, docentes, personal administrativo y de apoyo que estuvo bajo su dirección y liderazgo.

 

Después de 90 años de historia, de labor abnegada, silenciosa y a veces incomprendida, podemos decir que el objetivo que aquellos hermanos se marcaron al fundarla, han sido cumplidos, porque esta obra marista ha sostenido en el proceso histórico su filosofía, sus principios e ideales bajo los cuales fue fundada. Por ello, seguimos apostándole fuertemente a la idea de adaptarnos a las nuevas necesidades, a los nuevos desafíos, a las nuevas demandas del entorno sin descuidar aquellos elementos esenciales que son nuestra razón de ser. Todos los que nos encontramos hoy aquí reunidos somos la extensión de ese legado y carisma, nuestra misión y vocación marista siempre será la de “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”, pues vive en nosotros el amor al trabajo, la audacia, el entusiasmo que nos hace buscar nuevos comienzos; vive en nosotros la solidaridad, la misericordia, el perdón y la esperanza; vive en nosotros la pasión y vocación por educar a los niños y jóvenes de este tiempo; vive en nosotros lo que él soñó: “una educación evangelizadora, transformadora, que se debe hacer con mucho esmero, pero sobre todo con mucho cariño y afecto.

 

Hoy, contemplando lo realizado y reflexionando hacia el futuro, hacemos votos por el progreso de esta Institución, festejamos con alegría y satisfacción por el deber cumplido estos 90 años de historia y sabemos que vendrán muchos más. Pedimos al Dios de la vida, a Jesús, a nuestra buena madre María y a San Marcelino Champagnat que continúe guiando y bendiciendo la misión que hoy cumplen los Hermanos Maristas en todas las obras y presencias del mundo y en especial en la nuestra,  invitamos a todos los aquí presentes a renovar con energía nuestro compromiso con los objetivos y la misión de nuestra institución que implica vivir el amor que Jesús y María tienen por cada uno de nosotros a plenitud; sentirnos receptivos y sensibles ante las necesidades de nuestro tiempo y a profesar un sincero amor a los niños y jóvenes, especialmente a los que más lo necesitan.

 

 

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